Reseña sin spoilers
Protagonizada por Rachel McAdams y Dylan O’Brien y dirigida por Sam Raimi; ‘Ayuda’ (‘Send Help’) es una película que juega deliberadamente con las expectativas del espectador. Lo que aparenta ser un thriller de suspenso convencional termina convirtiéndose en una mezcla inesperada de comedia negra, tensión psicológica y toques de terror que la hacen difícil de encasillar, pero muy efectiva.

Send Help Póster Oficial
Desde el inicio, la actuación de Rachel McAdams (Linda) destaca con fuerza. Su personaje resulta profundamente empático: una mujer competente en lo laboral, vulnerable en lo social y con dificultades claras para encajar en su entorno. Esa construcción inicial permite que el espectador se identifique con ella y comprenda sus frustraciones, tanto personales como profesionales. McAdams logra transmitir esa incomodidad de manera natural, sin exageraciones, lo que vuelve su arco narrativo especialmente interesante.
Dylan O’Brien (Bradley), por su parte, interpreta a un personaje que asume un rol de poder tras una pérdida familiar, generando una dinámica tensa entre ambos protagonistas. La relación entre los dos se construye desde el conflicto, pero también desde la ambigüedad, y funciona como el motor emocional de la historia. Las actuaciones de ambos resultan creíbles y sostienen el tono cambiante de la película.

A partir de un giro narrativo clave, la trama se traslada a un escenario extremo que pone a prueba la supervivencia, la cordura y la moral de los personajes. Es allí donde el filme se permite explorar territorios más oscuros. El suspenso se intensifica, el humor se vuelve incómodo y el terror aparece más desde lo perturbador que desde el impacto visual directo. Hay imágenes que generan rechazo y tensión no por su violencia explícita, sino por lo desagradable y crudo de su planteamiento.
Otro elemento clave en el resultado de ‘Send Help’ es la dirección de Sam Raimi, un cineasta con una huella autoral muy reconocible. Raimi demuestra nuevamente su habilidad para combinar géneros aparentemente opuestos, incorporando momentos de humor incómodo, tensión constante y un terror que se construye más desde lo psicológico y lo grotesco que desde el impacto fácil.

Su experiencia previa en películas como ‘Spider-Man’ o ‘Arrástrame al infierno’ se percibe claramente en la manera en que maneja el ritmo, los giros narrativos y la exageración controlada de ciertas escenas. Esa identidad propia del director aporta personalidad al filme y refuerza su carácter impredecible, convirtiéndolo en una propuesta que no se siente genérica dentro del género.
@stefannyariasr











